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zozobras completas
Javier Krahe
Cuando no era cantor
mis historias de amor eran casi secretas,
pero, luego, el azar
que me puso a cantar
me llevó a publicar mis zozobras completas.

Son un largo streeptease
donde yo exhibo mis frecuentísimos cuernos
y mis lunas de miel
cuando aún nada es cruel
y celebra mi piel otros signos externos.

Hoy, dominio común,
si sucede que algún menda las tararea,
o una menda también,
me divierte ser quien
les divierte. Y amén, es decir, así sea.

Sigo mi vocación
cuando en cada canción muestro mis entretelas,
mi manera de amar
casi ya es popular,
y me gano un lugar y me saco unas pelas.

Y si paso a través
de un insípido mes sin echarme una novia,
sin vivir la ocasión
de rimar mi pasión,
mala es mi situación y me alarma y me agobia.

Sin un nuevo desliz,
infeliz o feliz, ay de mi repertorio,
¿qué podré componer
que me cause placer
y me dé de comer, y vosotros jolgorio?

Y mi dulce mujer
que me ve por doquier persiguiendo a las musas
dice que yo, a mi edad,
sólo inspiro piedad,
sabe que no es verdad y que aún quedan ilusas.

Quedarán cinco o seis,
pues aquí me tenéis, ya me froto las manos,
las que, al fondo de un bar
o a la orilla del mar,
las van a acariciar como a seres humanos.

Y, a la cama, después,
si no sufro un revés, a gozar el festejo
contra la negación,
y de tanta emoción
surgirá la canción como un acto reflejo.

Unas doce, tal vez,
surgirán, que escasez, si a las seis sedujera,
porque hay cara y hay cruz,
porque hay sombra y hay luz,
y si no las seduz-co, a saber qué me espera.

No me van a inspirar
ni las gracias de Aznar ni las gracias del Papa,
ni las gracias de Bush,
que estornuda, Jesús,
y nos larga un obús y nos borra del mapa.

Ya no siento pudor
si me callo el horror y otras cosas reales,
hubo un tiempo en que sí,
pero ya no es así
y es el ser baladí el menor de mis males.

Sí podrían, quizás,
inspirarme algo más los amores ajenos,
con su vida sexual
son bonitos y tal,
pero no me es vital, no los echo de menos.

Veo cerca mi fin
como me quede sin mis amantes furtivas,
y mi ruina total
si la traca final
ni siquiera es real, si me sales esquivas.

Y mi dulce mujer
me interrumpe: Javier, ¿te apetece un caldito?
muy, muy rico y recien
hecho, no es de avecrem,
me trabajas muy bien, tómate un respirito.

Antes de ser cantor
mis historias de amor eran casi secretas,
pero, luego, el azar
que me puso a cantar
me llevó a publicar mis zozobras completas.

(Javier Krahe)